¿Qué relación existe entre las enfermedades cardiovasculares y la salud bucodental?

Según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en nuestro país. Actualmente, la tasa media se sitúa en 230’5 fallecimientos por cada 100.000 habitantes. A nivel mundial, teniendo en cuenta la información que facilita la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año se producen 17’9 millones de decesos relacionados con patologías del corazón. Se prevé, asimismo, que esta cifra se ve aumentada hasta los 23 millones a lo largo de la próxima década.

La hipertensión, la diabetes, la falta de actividad física unida a una dieta poco saludable, rica en carbohidratos y grasas y baja en verduras, frutas y proteínas, el tabaquismo, el consumo excesivo de alcohol y el colesterol alto son algunos de los principales factores de riesgo para desarrollar una afección cardíaca. Sin embargo, ¿sabías que la enfermedad periodontal también tiene una incidencia directa?

La afectación de los tejidos gingivales y de los que dan soporte a las piezas dentales no solo puede producir retracción de las encías, mal aliento y la caída de estas, sino que está relacionada con las enfermedades cardiovasculares y respiratorias. Manteniendo unos buenos hábitos en el día a día, se podrían prevenir entre el 80% y el 90% de las muertes prematuras.

¿Cuál es la relación entre la boca y el corazón?

La inflamación producida por la enfermedad periodontal puede originar una respuesta inflamatoria sistémica. En este sentido, el daño que esta afección provoca en el epitelio favorece el paso de las bacterias orales hacia el torrente sanguíneo. Las sustancias que son liberadas en el resto del organismo pueden deteriorar las paredes de las arterias. Esta situación, a su vez, facilita la formación de placa (ateromas) que pueden taponar las arterias, favoreciendo la arteriosclerosis y la trombosis, originando una patología cardiovascular. Por otra parte, el daño de los tejidos periodontales y la pérdida de dientes aumenta el riesgo de padecer una cardiopatía isquémica.

Ante esta situación, según los datos proporcionados por el Consejo General de Colegios de Dentistas de España, las personas con una enfermedad periodontal presentan el doble de riesgo de fallecer de un ataque cardíaco. Asimismo, también existe una mayor probabilidad de que sufran un derrame cerebral. Por lo tanto, existe una relación significativa entre las enfermedades periodontales y un mayor riesgo de padecer arteriosclerosis, infarto de miocardio y, en general, accidentes cerebrovasculares.

Recomendaciones para prevenir el desarrollo de las patologías periodontales

En España, 8 millones de personas sufren patologías periodontales. De ellas, 2 millones presentan periodontitis en estado avanzado. La higiene bucodental deficiente es una de las principales razones por las que una persona puede desarrollar una enfermedad periodontal. La acumulación de placa bacteriana y de sarro en las zonas interdentales y en la base de las encías provoca la inflamación y el enrojecimiento de estas. Ante esta situación, si la gingivitis no es detectada y tratada por el dentista de forma precoz, puede evolucionar hasta convertirse en periodontitis. Con el paso del tiempo, progresivamente, esta patología afecta al hueso de soporte, originando movilidad e incluso la caída de los dientes afectados.

Para prevenir el desarrollo de las patologías periodontales, es conveniente poner en práctica, diariamente, una serie de consejos:

  • Cepilla los dientes de forma exhaustiva después de cada comida, durante al menos dos minutos. El cepillado debe realizarse siguiendo la técnica recomendada por el dentista, utilizando un dentífrico fluorado.
  • Haz uso del hilo dental y de los cepillos interproximales para limpiar las zonas interdentales.
  • En caso de utilizar prótesis dentales removibles o alineadores transparentes, es importante limpiarlos en profundidad al menos una vez al día.
  • Evita el consumo de tabaco y de alcohol.
  • Sigue una dieta sana y equilibrada, dejando de lado el exceso de azúcar, grasas y productos ultraprocesados.
  • Y, ante todo, visita a tu dentista de forma periódica. Tan solo un profesional puede retirar el sarro de forma segura. Además, en una revisión rutinaria, tu dentista puede detectar los síntomas de cualquier patología bucodental y sistémica y ayudarte a detener su avance.