Test genético en la consulta dental

El test genético es una muestra de saliva, completamente indolora y para la cual no es necesario que el paciente se encuentre en ayunas (puesto que la genética no varía). De manera muy cómoda y en la propia consulta dental, se toma la muestra del interior del carrillo, cogiendo suficientes células para enviar al laboratorio. Una vez en el laboratorio, se aísla el ADN de las células y se lee la secuencia. En función de si se manifiesta un cambio puntual del ADN en el análisis, podremos conocer las medidas preventivas necesarias en cada caso.

Para que lo entendamos de manera sencilla, la genetista Teresa Perucho nos pone el siguiente ejemplo: «los genes están escritos con cuatro letras, igual que las palabras. Si en una palabra encontramos una falta de ortografía, ésta pierde significado. Si en un gen encontramos un cambio, el gen pierde significado y deja de funcionar, por lo que el paciente tiene una enfermedad. En el caso de las patologías dentales, podría tratarse de la predisposición a padecer periodontitis. Ésta es la forma que tenemos de analizar los genes».

Un estudio genético se puede realizar a través de una muestra de sangre, de tejido o de saliva. Esta última es, sin duda, la opción más cómoda para el paciente, en especial los niños. Se trata de una técnica perfectamente válida para el recién nacido y para la edad más adulto, puesto que el paciente no sufre. Únicamente hay que tener la precaución de acudir con la boca limpia.

La toma de la muestra es muy sencilla: hay que frotar la parte interna del carrillo con el algodón, enviando acto seguido el frotis bucal al laboratorio. En el laboratorio se van a aislar las células que están en el algodón, separando el ADN de todo lo demás, para su análisis minucioso. Una vez que se tiene el ADN en un tubo, se mira cuál es la secuencia de cada uno de los genes que haya solicitado el especialista, quien recibirá después los resultados en un informe para que pueda realizar las recomendaciones oportunas al paciente.